NO SOLO AVT SON VICTIMAS

P { margin-bottom: 0.21cm; }A:link { } Gorka Landaburu también es víctima de ETA. Y no va a ir a la manifestación del Domingo. ¿Sabían ustedes que el PP no se ha reunido con asociaciones de víctimas del terrorismo de Euskadi?. Muchas víctimas del terrorismo no van a estar en Madrid pasado mañana. Ignominioso es la utilización partidista y política de todo el dolor que se ha causado durante el conflicto vasco. ¿Es de recibo que el presidente del gobierno se reúna sólo con una parte de las víctimas?.
Injusticia es aplicar leyes con carácter retroactivo… hablamos de justicia y no de venganza, recordemos. Como dice Landaburu en el vídeo, el perdón de las víctimas y el arrepentimiento de los etarras entran en el plano personal. Pero el Estado de Derecho lo vamos a acatar, ¿solo cuando nos interese?.

LA SALIDA DE LA CRISIS

El Banco de Expaña, ese organismo financiero que permitió todo el juego de la burbuja inmobiliaria, que no protegió a sus ciudadanos de la estafa bancaria, ha dicho que  “oficialmente hemos salido de la recesión”.
Pero como no entendemos de datos macroeconómicos pero tontos tontos no somos, diremos que ellos han salido de su recesión.
Nuestra recesión de derechos y de “calidad de vida” han sido y están siendo las esclavistas legislaciones laborales, el diseño de unos presupuestos generales del estado que cada vez capan más a la educación sanidad y servicios sociales, la exagerada represión de las fuerzas de orden público en las manifestaciones…
Esa es nuestra recesión y viendo el panorama de las fuerzas de verdadera izquierda y de la concienciación ciudadana sobre su propio expolio creo que estamos a años luz de salir de nuestra recesión.
Así que cuándo un mensajero mass media del capital dice que estamos saliendo de la crisis, que se ha iniciado la recuperación, la respuesta inmediata debería ser: le vas a manipular y a engañar a tu puta madre (con perdón).

UNA BREVE HISTORIA DE LA CONTRAREVOLUCION CUBANA

por Michael Moore

Fuente: http://www.voltairenet.org/article120742.html

¿Alguna vez se preguntaron como ha hecho Fidel Castro para permanecer tanto tiempo en el poder? Nadie -excepto el Rey de Jordania- ha permanecido en el gobierno por un período más largo de tiempo. El hombre ha sobrevivido a ocho presidentes estadounidenses, diez Juegos Olímpicos, y el regreso del Cometa Halley. Y sin importar lo que el gobierno de Estados Unidos hace para derrocarlo, tiene más vidas que «regresos» ha tenido Cher [1].

No es porque nuestros líderes (estadounidenses) no hayan hecho su mejor esfuerzo para derrocarlo. No, ya desde que Castro liberó su país del corrupto régimen de Fulgencio Batista [2] (al que apoyaban los Estados Unidos y la Mafia) Washington ha probado una gran variedad de métodos para derrocarlo. Estos han incluido intentos de asesinato (pagados con el dinero de nuestros impuestos), invasiones, bloqueos, embargos, amenazas de aniquilación nuclear, desorganización interna, y guerra biológica (la CIA tiró manojo de gérmenes de Fiebre Porcina Africana sobre el país en 1971, obligando a los cubanos a matar 500 mil cerdos).


Y -algo que siempre me ha parecido extraño- ¡hay actualmente una base naval estadounidense en la isla de Cuba! [3] Imaginen si nosotros los estadounidenses, luego de haber derrotado a los británicos en nuestra Revolución de Independencia, les hubiéramos dejado mantener unos miles de soldados y un puñado de acorazados en la bahía de Nueva York. ¡Increíble! El presidente Kennedy, que siguió con el plan del Presidente Eisenhower para invadir Cuba en la Bahía de Cochinos, ordenó a la CIA matar a Castro, intentándolo todo, desde una lapicera rellenada con tinta envenenada hasta un cigarro explosivo. (No, no estoy obteniendo mi información de Maxwell Smart [4]; está todo en el informe del Comité Church al Congreso, de 1975).
Por supuesto que nada de esto funcionó. Castro se volvió más fuerte y los Estados Unidos continuaron pasando vergüenza. Cuba era visto como «el país que se nos escapó». Comenzó a ser una molestia para nosotros. Aquí tenemos a cada nación de este hemisferio metida en nuestro bolsillo, excepto a «esos malditos cubanos». Se ve mal. Como cuando toda la familia sale a cenar y la oveja negra, el pequeño Billy, no se quiere quedar quieto en la silla y hacer lo que le dicen. Todos en el restaurante miran a los padres y se preguntan qué clase de educación le están dando. La apariencia de que no lo están disciplinando o controlando como se debe es la peor humillación. Entonces comienzan a vapulear al pequeño Billy, el que -olvídenlo- no va a terminar sus porotos nunca.

Así es cuán tontos lucimos al resto del mundo. Como si nos hubiéramos vuelto locos por esta pequeña isla a 90 millas de nuestras costas. No nos sentimos de ese modo frente a una real amenaza para la humanidad, como la que significa el gobierno Chino. ¡Y hablo acerca de una pandilla de asesinos! Aún así no podemos movernos más rápido para meternos en la cama con ellos. Washington gastó 23 años poniéndonos en contra de los Chinos, y luego, repentinamente: ¡un día son nuestros amigos! Parece que los Republicanos y sus compinches empresarios no estaban realmente en contra de los dictadores comunistas, sino contra aquellos que no los dejaban entrar a China para hacer dinero.

Y ese fue, por supuesto, el error fatal de Castro. Una vez que tomó el poder, nacionalizó todos los negocios americanos y pateó a la mafia fuera de La Habana. Fue como si se sentara en la Falla de San Andrés, porque la ira del Tío Sam cayó duro sobre él, y no lo ha dejado tranquilo por más de 37 años. Y a pesar de eso Castro ha sobrevivido. Por ese sólo éxito, y a pesar de todos sus defectos (represión política, discursos de cuatro horas y una tasa de alfabetismo del cien por ciento), hay que admirar al muchacho.

Pero: ¿Por qué continuamos peleando por esta pata de pavo sobrante de la Guerra Fría? La respuesta puede encontrarse mirando no más lejos de una ciudad llamada Miami. Es desde allí que un puñado de exilados cubanos enloquecidos han controlado la política extranjera de los Estados Unidos hacia esta insignificante nación insular. Estos cubanos, muchos de ellos acólitos de Batista que vivían a todo trapo mientras esa pandilla asolaba el país, parecen no haber cerrado un ojo desde que juntaron su dinero y huyeron a La Florida.
Y desde 1960, han insistido en contagiarnos su locura. ¿Por qué es que en cada incidente o crisis nacional que ha sufrido nuestro país en las pasadas tres décadas (el asesinato de Kennedy, Watergate, el caso Irán Contras, la epidemia del abuso de drogas, y la lista sigue…) siempre encontramos a exilados cubanos presentes o implicados? Primero, fue la conexión de Lee Harvey Oswald con los cubanos de Nueva Orleáns. ¿O eran exilados cubanos actuando solos para matar a Kennedy, o Castro ordenando su asesinato porque se había aburrido de que Kennedy intentara derrocarlo? En cualquiera de las teorías que usted suscriba, los cubanos están rondando por el barrio.

Luego, en la noche del 17 de junio de 1972, tres cubanos, Bernard Barker, Eugenio Martinez, y Virgilio Gonzalez (junto con los estadounidenses Frank Sturgis y James McCord Jr.) fueron atrapados entrando en las oficinas de campaña del Partido Demócrata en Watergate. Esta operación encubierta, eventualmente causó la renuncia de Richard Nixon, por lo que entreveo que hay gato encerrado en esa operación del exilio cubano en particular. Hoy, Barker y González son considerados héroes en la comunidad cubana de Miami. Martínez, perdonado más tarde por Ronald Reagan, es el único que se siente mal. «Yo no quise estar implicado en la caída del Presidente de los Estados Unidos», dijo. ¡Oh! ¡Que hermoso de su parte!

Cuando Oliver North necesitó un grupo encubierto para entrar armas en Nicaragüa con el objetivo de derrocar al gobierno sandinista: ¿a quién pudo recurrir sino a los cubanos de Miami? Los veteranos de Bahía de Cochinos Ramón Medina y Rafael Quintero eran los hombres clave en la compañía de transporte aéreo que entregaba las armas a los Contras. La guerra de los Contras, apoyada por Estados Unidos, fue responsable de la muerte de 30 mil nicaragüenses.

Uno de los premios mayores que recogimos de nuestra inversión en estos exilados cubanos fue la ayuda que nos dieron introduciendo drogas ilegales en los Estados Unidos, destruyendo familias y barrios enteros de nuestras ciudades. Comenzando a principios de los sesenta, una cantidad de cubanos (que también participaron en la invasión de Bahía de Cochinos) empezó a regentear los círculos mayores de los narcóticos en éste país. La DEA encontró poco apoyo dentro del gobierno federal para ir atrás de estos exilados cubanos, porque se habían organizado a sí mismos bajo la falsa bandera de «grupos de la libertad». De hecho, muchos no eran más que frentes de operaciones masivas de contrabando de drogas. Los mismos contrabandistas de drogas que ayudaron más tarde a contrabandear armas para los Contras nicaragüenses.

Las organizaciones terroristas cubanas radicadas en los Estados Unidos han sido responsables por la colocación de mas de 200 bombas y por lo menos un centenar de asesinatos desde el triunfo de la revolución de Castro. Tienen a todos tan preocupados por apoyarlos, que yo probablemente no debería estar escribiendo este capítulo. ¿Pero por que no estoy preocupado? Porque estos exilados cubanos, con toda su alaraca y terrorismo, son realmente una manga de cagones. Eso: Cagones. ¿Quieren pruebas? Para empezar, cuando a uno no le gusta el opresor de su país, se queda allí y trata de derrocarlo. Esto puede ser hecho por la fuerza (Revolución Americana, Revolución Francesa) o a través de medios pacíficos (Gandhi en India o Mandela en Sudáfrica). Pero lo que no se hace meter la cola entre las patas y correr, como hicieron estos cubanos.
Imaginen si todos los colonos americanos hubieran huído al Canadá, y luego hubieran insistido en que los canadienses tenían la responsabilidad de echar a los británicos de América. Los Sandinistas nunca hubieran liberado su país de Somoza si hubieran estado todos sentados en una playa en Costa Rica, bebiendo margaritas y enriqueciéndose. Mandela se fue a la cárcel, no a Libia o a Londres. Pero los cubanos ricos se pelaron a Miami… y se volvieron más ricos.
El noventa por ciento de estos exilados son blancos, mientras la mayoría de los cubanos (62 por ciento) son negros o mestizos. Esos blancos sabían que no podían quedarse en Cuba porque no tenían apoyo del pueblo. Entonces vinieron aquí, esperando que nosotros peleáramos su pelea por ellos. Y, como tarados, la peleamos.

No es que estos nenes llorones de los cubanos no hayan tratado de ayudarse a sí mismos. Pero una rápida mirada a sus esfuerzos recuerda a las viejas películas cómicas mudas. El de Bahía de Cochinos es su fiasco más conocido. Tenía todos los elementos de una gran comedia cómica: barcos equivocados, playa equivocada, no tenían municiones para sus armas, nadie los fue a esperar, y -finalmente- fueron dejados morir vagando por una parte de su isla completamente desconocida para ellos (los choferes de sus limosinas -adivino- nunca los habían llevado allí en los viejos buenos tiempos). Este fiasco fue tan monumental que el mundo todavía no ha parado de reírse, y los cubanos de Miami nunca han olvidado ni perdonado ésto. Diga «Bahía de Cochinos» a alguno de ellos, y lo verán como a un dentista taladrándole el nervio de un diente.

Uno pensaría que la derrota de Bahía de Cochinos les debería haber enseñado una lección, que hubieran dejado de insistir con esas cosas. No hizo eso esta pandilla. Desde 1962 numerosos grupos de exilados cubanos han intentado mas incursiones para «liberar» su patria. Veamos las más sobresalientes:
En 1981, un grupo de cubanos exilados de Miami desembarcaron en la islita de Providenciales, en el Caribe, camino a invadir Cuba. Su barco, el único que llegó de cuatro que salieron del Río Miami (los otros tres fueron hechos volver por la Guardia Costera debido al mar picado, problemas de motor o falta de chaquetas salvavidas), tocó tierra en un arrecife cerca de Providenciales. Atascados en la isla sin comida ni abrigo, los cubanos de Miami comenzaron a pelearse entre ellos. Rogaron a la gente de Miami que los rescatara de la isla, y luego de tres semanas fueron devueltos a Florida vía aérea. El único de ese grupo que llegó a aguas cubanas, Gerardo Fuentes, sufrió un ataque de apendicitis en el mar, y tuvo que ser evacuado por la Guardia Costera hacia Guantánamo.
En 1968, un grupo de cubanos de Miami supieron que un barco polaco estaba amarrado en el puerto y que una delegación cubana podía estar a bordo del carguero. De acuerdo alSt.Petersburg Times, los exilados cubanos dispararon con una bazooka casera e hicieron impacto en el casco del buque. Sólo le hicieron un abollón, y el líder del grupo, Orlando Bosch, fue apresado y sentenciado a diez años de prisión, pero fue liberado en 1972. Bosch explicó que habían esperado causar más daños al barco pero, se excusó: «¡Era un barco grande!» Bosch había estado arrestado antes por remolcar un torpedo a través de las calles de Miami a la hora de salida de las oficinas, y otra vez había sido capturado con 600 bombas aéreas cargadas con dinamita en el baúl de su Cadillac. En 1990 la administración Bush lo sacó de la prisión, donde estaba nuevamente, cumpliendo una pena por violación de libertad condicional.

De acuerdo al Washington Monthly, «Durante el verano y principios del otoño de 1963, fueron lanzadas cinco incursiones de comandos contra Cuba con la esperanza de desestabilizar al régimen. La raquítica “quinta columna” en Cuba fue instruída para dejar las canillas abiertas y las lamparillas prendidas para gastar energía… En 1962, según el San Francisco Chronicle, el exilado cubano José Basulto, en una misión auspiciada por la CIA, disparó un cañón de 20 mm desde una lancha rápida contra el Hotel Inca, cerca de la bahía de La Habana, esperando matar a Fidel Castro. El proyectil erró al blanco, y Basulto, viendo que su barco se llenaba de gasolina derramada, pegó la vuelta para Florida. “Uno de nuestros tanques de combustible, hecho de plastico, comenzó a gotear”», explicó Basulto más tarde. «El combustible se derramó sobre la cubierta. No sabíamos qué hacer».

Años más tarde, Basulto formó «Hermanos Al Rescate», un grupo de exilados que hace unos años estuvo haciendo vuelos sobre Cuba, zumbando con sus aviones sobre las ciudades, tirando panfletos, y generalmente tratando de intimidar al gobierno cubano. En febrero de 1996, Castro aparentemente se aburrió de este acoso, y luego del 25avo incidente en un año de los «Hermanos» violando el espacio aéreo cubano, ordenó que dos de sus aviones fueran derribados.

Aunque los «Hermanos al Rescate» violaban la ley estadounidense por volar dentro del espacio aéreo cubano, la administración Clinton fue de nuevo al chiquero del exilio e instantáneamente sacó un decreto para endurecer el embargo contra Cuba. Este embargo trajo la ira del resto del mundo contra nosotros. La Asamblea General de las Naciones Unidasvotó 117 a 3 a favor de condenar a los Estados Unidos por su violencia económica contra Cuba, tal y como ha sido en cada votación sobre el tema desde que el embargo fue impuesto.

La semana después de que los aviones fueran derribados, los exilados trataron de apurar a los Estados Unidos, esperando comprometer a los militares en algún tipo de acción contra Castro. Anunciaron que al siguiente sábado llevarían una flotilla de barcos desde Florida hasta la costa cubana para protestar por el derribo de los dos aviones. Clinton decidió la puesta en escena de la más grande exhibición de fuerza contra Cuba desde la Crisis de los Misiles, y envió un escuadrón de cazas F-15, once escampavías de la Guardia Costera, dos cruceros misilísticos de la Marína, una fragata de la Marina, dos aviones C 130, y una bandada de Choppers, AWACs, y 600 guardamarinas para apoyar a la flotilla.
Lo único que se olvidó de mandar fue remedio contra el mareo, que -al final- era lo único que los cubanos de Miami hubieran necesitado realmente. Sólo a 40 millas de Key West, los cubanos en los botes comenzaron a marearse, a vomitar y a rogar a sus pilotos que dieran vuelta los malditos yates y volvieran a Miami. Con el mundo entero mirando, los cubanos huyeron de nuevo con la cola entre las patas. Cuando llegaron al puerto, dieron una conferencia de prensa para explicar su retirada. El portavoz estaba todavía un poco mareado, y se podía ver cómo los periodistas se separaban de él, temiendo ser cubiertos por un «Linda Blair Special» en cualquier momento…

«Una terrible tormenta se levantó en el mar», dijo el líder de la huída cubana mientras palidecía rápidamente. «¡Las olas tenían más de diez pies de alto, y tuvimos que volver o perder nuestros barcos!» Mientras así hablaba, algún genio creativo en la CNN comenzó a emitir imágenes aéreas de la flotilla rumbo a Cuba. El sol brillaba, el mar estaba calmo como un plato, y el viento soplaba gentilmente, si es que soplaba. Los reporteros en alta mar dijeron que luego de que las cámaras de la CNN se fueron, la aguas se pusieron «bastante duras». Sí, seguro, era por las carcajadas de Fidel, que se estaba cagando de la risa…

LOS CACHORROS MAMAN ODIO

¡Como están las crías de las hienas  del PP!. Las Nuevas Juventudes del Fascismo se creen que sólo merecen justicia sus afines; pero que el resto de seres humanos no tanto. Ayer, sin ir más lejos, amenazaron de muerte al diputado de IU Alberto Garzón por estar de acuerdo con la derogación de la Doctrina Parot. Claro que con la cultura “democrática” que tienen estos fascistas no es de extrañar este tipo de twits.
El comportamiento de estos cachorros del PP es la prueba de que la extrema derecha en Expaña está dentro del propio PP. Se les ve demasiado el plumero con tanta foto haciendo saludos fascistas o incluso portando banderas con “el pollo”.
El sentido de la democracia para estos tarados es justificar medio encubiertamente los crímenes de los GAL y apoyar que se “construyan leyes” para aplicar con carácter retroactivo, como es esta ley Parot (una verdadera chapuza antidemocrática) para la etarra Ines del Río.
Si lo que quieres es una ley UNIVERSAL donde TODOS los seres humanos tengan sus garantías jurídicas, directamente eres un “amigo de terroristas”. La lógica para hacer esta relación no la usa ni un niño de 2 años.
Lo que es de una bajeza moral que roza la psicopatía es el utilizar el dolor de las víctimas y lo que piensan solo algunas víctimas para hacer política afín. Es como si en el conflicto vasco solo hubiera habido violencia y dolor para los peperos.
Pero, ¡qué vamos a esperar de una gente que ve bien dejar en la cuneta de las carreteras cientos de miles de represaliados por los padres de los que gobiernan ahora, cuándo ganaron la guerra!.

CLOACAS DEL ESTADO

Ayer 17 de octubre se cumplían 30 años de uno de los casos más deleznables de crímenes cometidos al amparo del Estado. Una acción emanada de las cloacas del Estado en su guerra sucia contra la banda ETA.
José Antonio Lasa Aróstegui y Jose Ignacio Zabala Artano eran dos etarras de 18 años que pertenecían al comando Gorki.
El 15 de octubre de 1983 fueron secuestrados en Francia por el GAL. Los llevaron detenidos al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo siguiendo órdenes del General Galindo. De allí los llevaron al Palacio de la Cumbre de San Sebastián donde fueron brutalmente torturados. Les maltrataron tanto que al ver en el estado en el que quedaron, Galindo con el conocimiento del gobernador civil Elgorriaga y del teniente coronel Angel Vaquero, ordenó su “desaparición”.
Los guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo les llevaron a Bussot en Alicante, les hicieron cavar su fosa y Dorado les disparó tres tiros en la cabeza. Luego enterraron los cuerpos en cal viva.
Nauseabundo, ¿verdad?.
Enrique Rodriguez Galindo ascendió a general mientras todo esto ocurría. Fue condenado a 71 años de cárcel. Cumplió cuatro años de prisión, siendo excarcelado por razones de salud.
Julen Elgorriaga  exgobernador civil de Guipúzcoa con el PSOE fue condenado a 71 años de los que sólo cumplió 2.
73 para el teniente coronel Ángel Vaquero; y 71 años y ocho meses para los ex agentes Felipe Bayo y Enrique Dorado. Estos últimos cumplieron 6 años.
Más nauseabundo, ¿verdad?.
A Estos no se les aplicó la doctrina Parot, sino todo lo contrario. ¿Estado de Derecho?. ¿Justicia para todos?.